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La campaña

Muchos sentimos temor por el rumbo que está tomando el mundo. Los mensajes de intolerancia y odio se ceban en nuestros temores. Pero podemos cambiar ese rumbo mediante la reafirmación de nuestra humanidad común y medidas encaminadas a apoyar los derechos humanos de los demás.

“A fin de cuentas, ¿dónde comienzan los derechos humanos universales? En lugares modestos, cerca del hogar, tan próximos y tan modestos que no es posible verlos en ningún mapa (….) Si estos derechos carecen de sentido allí, no lo tendrán en ninguna parte. Sin la acción coordinada de los ciudadanos para defenderlos cerca del hogar, en vano trataremos de hacerlos progresar en el resto del mundo”.

Eleanor Roosevelt
Promotora de la Declaración Universal de Derechos Humanos

Todo empieza con cada uno de nosotros.

Muchos sentimos temor acerca del rumbo que lleva el mundo. Los movimientos extremistas someten a la gente a horrendos actos de violencia. Los conflictos y la penuria obligan a muchas familias a abandonar sus hogares. El cambio climático ensombrece el horizonte y, al parecer, la ansiedad se intensifica en todas partes. Los valores humanistas se ven atacados y nos sentimos abrumados, sin saber muy bien qué hacer ni adónde acudir.

Los mensajes de odio e intolerancia se ceban en nuestros temores. Esos mensajes los difunden personas que buscan el poder, utilizan razonamientos retorcidos y falsas promesas, y elaboran mentiras descaradas. Sus relatos se orientan al egoísmo, el separatismo y a una visión del mundo estrecha y distorsionada. Poco a poco, esa marea tóxica de odio sube en torno a nosotros y amenaza con barrer los principios esenciales que salvaguardan a las sociedades pacíficas.

Debemos fijar un límite y podemos hacerlo. Existe otra vía que comienza quando todos adoptamos medidas prácticas para ratificar nuestra común humanidad.

La Oficina del ACNUDH defiende valores que constituyen los cimientos de la paz y la inclusión. Promovemos soluciones prácticas al temor y la injusticia, para que los gobiernos protejan los derechos de todos los ciudadanos, de conformidad con el derecho internacional. Supervisamos sus políticas y les llamamos la atención cuando incumplen su deber. Defendemos la ampliación de las libertades. El fortalecimiento del respeto. El aumento de la compasión.

Únete a nosotros. Ayúdanos a romper los esquemas venenosos de un mundo atemorizado y a emprender un futuro más pacífico y más sostenible. No tenemos por qué ser espectadores inertes cuando los empresarios del odio siembran cizaña entre las comunidades; podemos construir puentes. Dondequiera que estemos, podemos marcar una auténtica diferencia. En la calle, la escuela, el trabajo, el transporte público, la cabina de voto, las redes sociales, el hogar o la cancha deportiva.

En cualquier lugar donde haya discriminación, podemos dar un paso al frente y contribuir a defender el derecho de alguien a vivir libre del miedo y el abuso. Podemos alzar la voz en defensa de valores decentes. Podemos unirnos a otros para ejercer presión públicamente en pro de un mejor liderazgo, mejores leyes y más respeto hacia la dignidad humana.

El momento de hacerlo es ahora. “Nosotros los pueblos” podemos defender los derechos. Comunícanos lo que estás haciendo al respecto y reuniremos sus relatos y amplificaremos sus voces. Las iniciativas locales pueden sumarse hasta formar un movimiento de ámbito mundial. Y, actuando juntos, podemos promover un mundo más humano.

Todo esto empieza con cada uno de nosotros.

Defiende hoy los derechos de los demás.